La Bodega de origen austríaco está certificada como biodinámica desde 1971. Casi todas las 20 hectáreas que tienen son de Riesling y Grüner Veltliner. Solo métodos naturales desde el trabajo en las parras hasta la vinificación, por eso me impresiona el nivel de sus acideses, difíciles de encontrar en los vinos de nuestras tierras.
El stand de la gente de Nikolaihof fue sin dudas el más visitado en la Feria de los Biodinámicos (29 de marzo, Sao Paulo) la primera que se realiza para vinos hechos bajo esta modalidad en Brasil y porque no decirlo en Sudamérica. No me puse a encuestar a nadie para saber porque tanta atracción, pero sí cada copa de degustación (servida a cuentagotas) mostraba la enorme personalidad de estos vinos. Mucha franqueza tanto en nariz como en boca. Vinos limpios, directos, los rieslings hablando el mismo idioma, con esas notas típicas de alquitrán de la variedad
Un pequeño destacado para el Nikolaihof Süssenberg Grüner Veltliner Auslese 1999. Una nariz compleja con toques de miel, manzanas asadas, mandarinas y mucha, pero mucha mineralidad. Pese a tener casi diez años su boca está aún apretada, pero mostrando un dulzor justo, sin abusar, con una acidez perfecta y una boca larguísima. Casa do Porto en Sao Paulo los está importando, está en Alameda Franca 1225, en el barrio de Jardins.


Viejas Tinajas, Cinsault 2011, Viña De Martino









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