
Me quedé pensando sobre un artículo que publicó el suplemento Glamorama del diario La Tercera el pasado viernes 25 de julio, donde 3 actores y una fotógrafa-locutora comentan sobre su vino preferido y los motivos de por qué lo prefieren por sobre el pisco.
No estoy en desacuerdo en que cualquiera pueda hablar sobre vinos, el asunto son los fundamentos que se esconden detrás de estos comentarios, que definitivamente debilitan todo el argumento periodístico que les dio origen: lo de ser fanáticos. La sensación que me queda de esta producción es que sólo es eso una bonita producción fotográfica, páginas donde la fotógrafa autora de las imágenes es quien logra lucirse más.
¿Puede alguien llamarse fanático del vino con frases como: “me gusta el vino, porque es más sano o porque dicen que engorda menos? Que poco cariño, por el contrario, le diría yo a la actriz de tan audaces comentarios.
Cuando las imágenes y referentes que tenemos en esto del mundo del vino se comportan como estos supuestos fanáticos, perdemos foco y trasladamos el eje hacia otros planos, superficiales, utilizando al vino más como medio que como fin para forzar apariencias, generando falsos aires de intelectualidad y snobismo.
No pretendo convertirme en un matemático-científico en esto del vino, pero si creo que ya es buena hora de que los que realmente llevamos esta afición al nivel de educarnos, descubrir y de entusiasmarnos por todo lo que queda por aprender y descorchar, reclamemos respeto por todo lo que merece nuestra pasión, pasando por encima de todo ese mundillo de pavoneo y falsa simbología de estatus, muy propio de este mundo consumista.
Ampliar permanentemente nuestros horizontes vínicos es la mejor herramienta para convertirnos en críticos de cada cosa que probamos, cuestionarnos cada botella que llega a nuestras manos y así evitar caer en grados máximos de complacencia ante la maquinaria del marketing y a los que tratan de vendernos “pomadas” con modas y estilos, donde el exceso de manipulación tecnológica nos ha llevado a vivir en un aburrido escenario de marcas de vinos peligrosamente parecidos aquí y en la quebrada del ají. Los que digan que con reportajes como los de la revista Glamorama se incentiva el consumo del vino, tendrán que repensárselo.

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4 comentarios en “¿Cuatro fanáticos del vino?”
Y hay uno de los que “sabe diferenciar un buen vino” que le gusta el Santa Ema Merlot.
No comments.
Lo que pasa es que en las revistillas de papel couché y en sus parientes pobres de los diarios, el vino forma parte de la sección “tendencias y estilo”, lo que no tiene nada que ver con vino
Felipe Méndez - Agosto 21, 2008
Lamentablemente así es. Estamos llenos de estos personajes que hablan de vino y se dicen fanáticos, pero en el fondo es un tema de snobismo. El vino está de moda, bebamos. El vino está de moda, hablemos. Cualquier cosa, eso sí.
jjaeger - Agosto 21, 2008
Muy de acuerdo com ambos comentarios, lamentablemente ultimamente el vino se esta convirtiendo en un tema de status y snobismo que el mundo del marketng esta metiendo en la mente de muchas personas, esto ya que por el solo hecho de saber algo de vinos venden la pomada de que ya estas en otro status social. Lo importante de un vino es sentir el sabor de la cepa y no la parefernalia de “redondo”, “complejo”, del “terroir”, etc por eso lo importantes es el sabor y no los adornos que le agregan por puro marketing.
Rodrigo - Diciembre 14, 2008
Rodrigo:
Nuestra respuesta debería ser un permanente cuestionamiento a todo lo que nos tratan de vender, a todo lo que nos tratan de adornar. Los diarios acaban de publicar a página completa los “éxitos” de Concha y Toro en el Wine Advocate y en Wine Spectator, como si con puntajes se asegurara la calidad de un vino. Finalmente nos rodeamos de vinos “aspiracionales”, vinos para mostrarse y nos olvidamos de que lo importante, lo sustancial viene adentro.
Ojo que cuando te refieres a “redondo”, “complejo” o “terroir” son términos que se utilizan en las fases de degustación y de cómo un vino es capaz de representar el lugar de origen de donde proviene. Un ejemplo claro es la Borgoña, en Francia. En la Borgoña hay pinot noir que son capaces de mosrar todo el significado de un pedazo de tierra, vinos que resumen todas las características de un terroir.
Saludos
Juan Ernesto
jjaeger - Diciembre 14, 2008