A veces se sufre. Sí, es parte de la vida. Incluso estando de viajes por las Torres del Paine. El paisaje es sobrecogedor. Uno no se cansa de ver la magnitud de aquel macizo que tantas páginas gráficas ha publicado en todo el mundo. Ya es como una estampa chilena. Ya no sólo nos recuerdan por Zamorano o por Pinochet.
La parte sufrida viene con los vinos. Ya parece disco rayado el tema, que mucho dulzor, que demasiado alcohol, que el exceso de barrica, que la vainilla y el chocolate. Pero es que la receta se repite y se repite. Alojé tres noches en Patagonia Camp, un conjunto de Yurts (un tipo de vivienda de origen asiático de base redonda y techo cónico) enclavados en medio de la estepa patagónica con un vista espectacular hacia los cuernos del Paine. Todo bien hasta que aparece la primera botella (una novedad por cierto, para mi). Matetic Corralillo syrah/pinot noir/sangiovese, San Antonio, blend 2006.
La primera pregunta que me hice sobre este vino es: ¿que tienen que hacer juntos el syrah y el pinot noir? No tengo a quien preguntárselo en estos momentos. ¿Será un capricho del enólogo? o ¿definitivamente una novedad para sorprender al mercado? Vaya uno a saber. Le pase la copa a un amigo que entiende poco sobre el tema y lo primero que me dijo es: huele mucho a madera. Y así partía la nariz de este vino, pasada a barrica. La variedad que manda acá es el syrah, porque de pinot ni hablar. Tanto el pinot como el sangiovese están sumidos en el más absoluto silencio. Lo único atractivo es un fondo especiado, como de pimienta negra. El vino es oscuro y denso.
He tenido que acostumbrarme a regañadientes a los vinos que hay en restaurantes, pubs o cualquier otro lugar donde se pueda beber alcohol y comer. Cartas pequeñas dominadas por cuarto o cinco bodegas que son las que habitualmente el común de la gente logra retener en la memoria o sino un listado amplio con precios desmesurados. ¿Podremos llegar algún día a un buen equilibrio? No creo ser exagerado, considerando la pasión que llevo por esto de los vinos, pero ¡vaya que se sufre buscando una botella decente cada vez que debo salir de mi casa o emprender un viaje!, con excepciones, claro, cuando se va a lugares donde hay etiquetas de todo el mundo. Reconozco que el descorche es casi mi más segura y feliz opción para cuando salgo fuera.
En pleno vuelo, viajando en Sky, aproveché también de probar los vinos a bordo, que en realidad era “el” vino. Nada de exigencias de cartas de vinos o alternativas a 33 mil pies de altura ni menos en clase turista de un vuelo nacional, asi que le pedí tinto junto a la comida a la azafata de turno. Viña Los Robles, Gran Roble cabernet sauvignon reserva, Curicó 2007. Completamente plano tanto en nariz como en boca, falto de estructura y acidez. En algún momento, antes de que las duelas se comieran a este vino, hubo una fruta roja fresca que ahora está perdida en el fondo.
El asunto no es tan grave, tampoco. No es que vaya yo a dejar de viajar. Soy fotógrafo y los viajes son una tremenda motivación, una perfecta estimulación visual y gráfica. Lo que pasa con los vinos es un cierto grado de decepción. Mi señora me dice: “es que no puede ser todo tan negativo”. Yo no creo que se trate de una cosa negativista, de ser un rebelde permanente o de disparar prácticamente a todo lo que se mueva o en este caso a todo lo que se embotelle en Chile, sino que veo y siento mucha complacencia en cuanto a los vinos que se hacen en Chile. Hay mucho de snobismo en todo esto del mundillo del vino y nos cuesta hablar de frente y de manera constructiva.
Créanme. A pesar de que encuentro muchos vinos chilenos malos, bastantes, siempre voy con la esperanza de encontrarme algo nuevo en las tiendas que pueda ofrecer algunos atributos a los estándares de lo que creo yo es un vino correcto, con elementos que puedan llamar la atención en nariz y paladar y que he podido formar probando vinos de muchos lugares y en muchos lugares. Mucho de lo que he podido probar tiene que ver con un factor de motivación, de los sentidos siempre abiertos y atentos a las sugerencias y la búsqueda permanente de cosas nuevas para descorchar.


Viejas Tinajas, Cinsault 2011, Viña De Martino









11 comentarios en “Apuntes sobre vinos durante un viaje”
Clos Apalta elejido el mejor vino del año por Wine Spectator……………
cocoperalta
cocoperalta - noviembre 18, 2008
el Clos 2005 justo se acabó en el MdV, ahora tienen el 2006.. está buena esa.
Ricardo Chávez - noviembre 20, 2008
ayer me llamaron clientes preguntando donde podian comprar Clos 05 y se transformo en una locura el tema. ya no hay en el mercado.
cocoperalta - noviembre 20, 2008
No vas a aprovechar de escribir una palabrita sobre “el mejor vino del mundo”?
Felipe Méndez - noviembre 20, 2008
Vamos Coralo… o a lo mejor te gustó el Clos 2005?……. dale
Salud!
Ricardo Chávez - noviembre 21, 2008
yo creo que si le gusto pero teme escribir algo sencillo………
cocoperalta - noviembre 21, 2008
¿Hay expectación por mis comentarios? La verdad, sí quiero escribir algo, solo que estoy entrampado en algunos asuntos de trabajo. Este fin de semana tendremos otro tema. De todas maneras siento bastante indiferencia por el primer lugar de Clos Apalta en WS. Hace rato que WS dejó de ser motivo de referencias para mi. Veo, como lo comentó hace un par de semanas atrás Economía y Negocios de El Mercurio, una carrera de los llamados vinos Ultra Premium chilenos por lograr posiciones en esa revista, con hasta ahora sólo consecuencias positivas (para ellos), pero no se que pasará con esto en el largo plazo, cuando a la gente le dejen de gustar esos vinos tan globulares, tan aspiracionales, tan parecidos unos de otros en todo el mundo.
jjaeger - noviembre 21, 2008
Sí, obvio pos Coralo. Para mí lo mismo. Lo que diga la WS mueve mis preferencias de consumo 0,0%, o tal vez, unos grados en sentido contrario.
Pero una cosa es lo que signifique para uno y otra es la relevancia que esto tenga para la industria y los vinos que se malbeben en Chile.
Ahí sí hay tela que cortar.
Aunque tienes el perfecto derecho de pasarte a la WS por el orto y referiste a otro temita más fresco.
Así fresco como un Pineau d’Aunis de los Puzelat, p.ej. Eso sí que sería interesante.
Felipe Méndez - noviembre 21, 2008
bueno, ya estamos en otra semana, total en chile tenemos un espectro de estilos vineros ilimitado. já.
Coralo, ya estamos en época de blancos.. hay algo en la mira? que no sea puro olor a yehua……… aunque las yehuas no siempre son malas……..
Salud,
r
Ricardo Chávez - noviembre 24, 2008
corrijo: yegua es con “g”… de Garnacha.
Ricardo Chávez - noviembre 24, 2008
hoy probe Veramonte SB 2008 y esta como bien bueno……
cocoperalta - noviembre 24, 2008