
Cuando compro vino en algún local o tienda especializada, generalmente sé lo que voy a comprar o si no me paro frente a las estanterías buscando algo nuevo o alguna cosecha que me haya saltado.
Esta vez hice lo contrario. La idea de este post era dejarme llevar por las recomendaciones de quienes están encargados de vender vinos en aquellos lugares donde se vende vino. La gente con quien cato habitualmente, comparte la experiencia que son muy pocos quienes manejan información detallada y profesional sobre el portafolio de vinos que tienen para vender.
Nunca voy olvidar el comentario de un amigo mozo que trabajó en un importante restaurante de Santiago, quien recibía adelantos en dinero por ofrecer y, en definitiva, vender una determinada etiqueta de vinos. No quiero decir con esto que todos quienes están en la cadena media de la venta de vinos son unos manipulados/manipuladores, pero sí el tema resulta un gran distractor para aquellos que de verdad buscan un consejo honesto y desinteresado a la hora de pedir una botella de vino.
Seleccioné cuatro lugares donde fui asesorado completamente por el personal del lugar. Mi orientación fue genérica y entregué la decisión final del vino en cuestión a quien en el momento me atendió en el lugar y estos fueron los resultados:
En El Mundo del Vino de Isidora Goyenechea (que pronto se trasladará al mega-edificio frente a la Plaza Perú) le dije al vendedor que quería un blanco, pero no del Valle de Casablanca y en lo posible una cosecha nueva, de la última cosecha de los blancos. Me señaló tres vinos: Ventolera Sauvignon Blanc 2008 de Leyda; el Riesling 2006 de Viña Anakena y el Pinot Grigio 2007 de Morandé, este último de Casablanca, valle que de entrada le había objetado, como parte de este ejercicio. Finalmente, se decide por Viña Litoral Ventolera Sauvignon Blanc 2008 ($7500) y su comentario específico fue que se la jugaba a ojos cerrados por Ignacio Recabarren, el enólogo que asesoró a esta pequeña bodega de Leyda.
Un detalle al final de la compra: en caja me “pistolearon” el código de la botella y marcó ocho mil pesos. Solicité la verificación del precio que aparecía en los mostradores y ese fue en definitiva el que se respetó. Ventolera Sauvignon Blanc 2008 muestra todo su acento en una acidez cítrica, como de limón verde. Se deja beber bien aunque el final es un poco empalagoso.
Varias veces he comprado vinos en Smallmarket un pequeño pero bien surtido negocio de vinos y licores en Valenzuela Llanos con Carlos Silva Vildósola en la comuna de La Reina. Ahí pedí que me aconsejaran un pinot noir. Primero me ofrecieron el pinot de Viña Leyda Cahuil, pero le dije que estaba un poco caro (aprox. $12.000). Luego optó por Indómita Pinot Noir Selected Varietal Casablanca 2007 ($2.990) principalmente, por que un cliente se lo había recomendado. Me nombró el de William Cole, pero me aseguró que estaba agotado.
Este pinot noir de Indómita tiene mucho alcohol y madera. Es lo primero que siento cuando meto la nariz en la copa. Ese es el promedio de los pinot noir chilenos, la gran deuda, como digo yo, de la industria del vino en Chile y, por qué, de los enólogos chilenos.
Wain es la reinvención de la Vinoteca en la calle Nueva Costanera, centro neurálgico de la más reciente movida gastronómica santiaguina. Conozco perfectamente la gente ahí desde que estaban en Isidora Goyenechea con San Sebastián y por eso es pedí asesoría a alguien que no conociera, para neutralizar la situación. Llegué pidiendo algo más acotado que en ocasiones anteriores: un syrah de clima frío, o sea nada de Colchagua que es de donde provienen la mayoría de los syrah que hoy tenemos. Sin dudar el vendedor me ofreció Viña Garcés Silva Amayna Syrah 2007 ($10.240). Le pregunté por una segunda opción, pero me recalcó que Amayna era un fiel representante de la variedad y que a pesar de que el alcohol (como en algún momento se lo hice ver) era alto, se sentía fresco. Me recomendó decantarlo por lo menos media hora antes de tomarlo. Y así fue como hice. Mi primera reflexión sobre este vino fue que en definitiva si venía de un lugar más fresco como el Valle de Leyda su alcohol alcanzaba a ratos a algo burlesco. Aquí se dejan sentir las especias del syrah, pero en un segundo plano ya que hay barrica aún dando vueltas. Yo lo esperaría por lo menos un año a ver que sucede. Con un grado menos de alcohol estoy casi seguro que la cosa hubiese sigo muy distinta.
El último lugar donde compré fue en Supermercados Diez, un vecino antiguo del barrio Pedro de Valdivia Norte, específicamente en Av. Los Conquistadores con Padre Letelier. Ahí compré el 31 de diciembre, cuando el local estaba en su máximo ajetreo de fin de año. Sin embargo la atención fue solícita, pero creo de lo menos acertada. Al vendedor que me atendió le pedí un cabernet sauvignon con las tres B, o sea, bueno, bonito y barato, cual botillería de barrio. Estiró la mano y sacó de un canasto un cabernet de MontGras e inmediatamente reparé en un error que había pensado, pero no verbalizado: quería un cabernet sin paso por madera. Inspirado en el frenesí de ventas por el año nuevo estiró, su otro brazo y sacó una botella de Santa Ema Cabernet Sauvignon Selected Terroir Valle del Maipo 2007 ($2590) y me recalcó que los varietales no llevaban nada de madera, salvo un suave sabor que a la gente le gustaba.
Sin entrar a discutir el tema del uso de la barrica, creo que hay una confusión cuando se habla de varietales en Chile. Un varietal es un vino hecho de uvas de una sola variedad, ya sea cabernet, merlot, etc. El error está en vender un varietal como un vino sin paso por madera, porque del varietal pasamos al reserva, después al gran reserva y así muchos términos que en nuestra industria no tienen ninguna regulación, lo que lógicamente tiende a confundir a quienes compran vinos.
Muy poco que decir de este Santa Ema Cabernet Sauvignon, salvo que respeta la tendencia de estos vinos: huele mucho a barrica y las notas dulces sobresalen por todos lados. Mucho maquillaje y poco vino.
Mi mejor recomendación para quienes gustan de probar vinos o para aquellos que se inician en esta afición es ejercitar la memoria gustativa y olfativa y para eso hay que probar y probar. Usar la intuición, intentar con distintas cepas y no dejarse llevar por el agresivo aparato de marketing del hiperventilado mundo vínico que hoy presenciamos. Por lo menos para mí este ejercicio de encomendarme a los consejeros del vino fue poco satisfactorio. Volveré a seleccionar yo lo que quiero llevar a casa para beber.


Viejas Tinajas, Cinsault 2011, Viña De Martino









10 comentarios en “Encomendándose al consejo del vino.”
No sé se encomiarte o putearte por tan ostensible y predecible harakiri vínico.
Esto es como cuando alguien llevó una vez un Montes Alpha parapetado en el anonimato a una de nuestras catas ciegas. ¿Habrá creído que lo íbamos a encontrar rico?
A todo esto: estos enoproductos con que te estás castigando en aras del winewritting, ¿los compras con factura a nombre de una “Sociedad de Mortificación Palatal Ltda.”, o simplemente con boleta y estás botando plata a la basura como loco?
Y eso que no hablaste de lo que acostumbran sugerir los meseros…
Dios te bendiga.
Felipe Méndez - enero 11, 2009
Desgraciadamente es más usual de lo que cabria esperar. Constatar que la información que te ofrecen es escasa y tendenciosa. Por eso hace tiempo decidí tomar mis propias decisiones, y si me equivoco no cargare las culpas a terceros. Además nadie mejor que yo conoce mis gustos. Y estos no son comunes
Te puedes permitir hacer esto cuando ya tienes alguna experiencia, tanto teórica como practica. Motivo suficiente para seguir consumiendo vino, y disfrutando de mis adquisiciones.
Saludos
Bentley - enero 11, 2009
Aqui hay un tema muy profundo a detallar, falta especializacion, la cultura sobre el vino es baja. no hay atencion detallada fuera de las tiendas que uno conoce. creo que mi proximo paso sera poner mi propia tiendita y tener a Larqui como vino de la casa.
Saludos
cocoperalta
cocoperalta - enero 12, 2009
Felipe:
Yo no estaba seguro que tipo de resultados iba yo a tener en este ejercicio. Por eso lo llamé así, un ejercicio, es como volver a los inicios, cuando no sabía nada de vinos y quedaba loco frente a tanta botella o sucumbía a los puntajes e iba en búsqueda de aquellos musculosos vinos cuyos precios había que callar, para no recibir reprimendas en la casa, pero se aprende. Hay que pasar por esas situaciones, pero no morir en la ingenuidad de creer que la botella con más puntos, la más pesada, la más comentada o la más expuesta a la farándula vínica, puede ser la mejor.
Esto del periodismo te obliga a experimentar in situ. No me creo ni mártir ni fisacalizador de calidades, pero el tema me motivó y quería ver que pasaba. Un aterrizaje de vez en cuando en nuestra realidad no está mal para entender en que nos estamos moviendo. Con respecto al tema gastos, todo el dinero para la compra de los vinos sale de mi bolsillo y eso hasta ahora me genera una independencia total que es finalmente el fundamento que más debo cuidar.
Ya en terrenos vínicos sólo quiero comentar que mis recuerdos del primer Ventolera (casi seguro que fue el 2005) van más por el lado de la mineralidad que de algunas frutas tropicales que encontré en esta última cosecha. Eso es.
jjaeger - enero 12, 2009
De acuerdo, Coralo. Ventolera se fue al desagüe (Recabarren completo, diría yo, pero no cambiemos de tema). Pero el problema de Ventolera es el mismo que el de TODOS los Sauvignon chilenos, por lo que no pasan nunca de la mediocridad: LEVADURAS.
Lo que nadie habla, nadie reconoce, el secreto a voces mejor guardado de la industria vínica: el vino no sabe a la cepa y a la tierra que lo vio nacer: sabe a lo que la levadura que los enoadulteradores usan para que la cosa parezca esto o lo otro. Habitualmente “esto” significa “aromas tropicales”; “lo otro” puede significar “Nueva Zelanda”. El otro motivo, menos importante, es la selección clonal y la escasa diversidad genética del viñedo de blancos nacionales.
Ya. Ahí tienes temita para el blog.
Felipe Méndez - enero 12, 2009
Bastante estoico el ejercicio de Coralo. Obviamente con esas orientaciones uno tendría que llegar a la vida asceta en algún momento.
Por otro lado sería interesante ver qué pasa con las recomendaciones sobre vinos en supermercados, donde supuestamente compra gente menos informada aún que en las llamadas tiendas especializadas. ¿Cuáles serán los argumentos que les entregan a los consumidores en esos lugares?
PD: Para la próxima cata filete se había pensado en un “castigo” para quien perdiera. Creo que en caso de que Coralo pierda hay que dar por pagado dicha penitencia.
Claudio Marín - enero 12, 2009
Coco:
Ni siquiera me quise meter en ese tema en supermercados y restaurantes. Mientras los trabajos en tiendas especializadas y restaurantes sean labores pasajeras o de transición es muy difícil que podamos crecer en especialización. Esa es nuestra realidad. Creo que tiene que ver con nuestro nivel de ingresos per cápita. Cuando ese índice crezca podremos pensar es nuestro mundo, nuestra ciudad en algo más especializado.
Tengo entendido que la industria del vino está entre las cinco mayores áreas de producción del país, pero a su vez no veo una proporción de esos ingresos reflejados en nuestra realidad, nuestros canales de atención y servicios, los que finalmente son los que están en contacto directo con el consumidor. No dudo que hayamos aumentado las horas en capacitación y otras formas de educar, pero siento que los niveles de cultura vínica que tenemos son aún deficientes.
Saludos.
jjaeger - enero 13, 2009
Coralo, solo acotar un tema. somos unos de los paises mas emblematicos en la industria del vino a “nivel mundial”, acabamos de tener un vino chileno apareciendo como el mejor (independiente de viñas y gustos) del mundo y no tenemos un tema interno de cultura vinica. solo considera que en el tema del periodismo vitivinicola solo hay un par de representantes tanto para chile como para el extranjero conocidos, eso demuestra que la cosa no funciona bien, no por el par de periodistas que conocemos, sino, que siendo un pais productor a nivel mundial en casa no valemos nada. Yo intente con mi Blog hacer algo pero el chileno no tiene intereses mas profundos por el vino (tampoco es un blog muy cientifico que digamos).
Esto que haces lo encuentro genial y debe resultar, pero como te digo el tema pierde cada dia mas interes, que paso con las galas de vino? la “Guia del Vino”? ya las viñas ya no participan tanto en esto por que el interes es a ir a beber y beber del chileno promedio.
no quiero generar polemica, solo hablo de un realidad que vivo todos los dias , hay cambios y eso es una “realidad real”
Es un tema a estudiar a lo igual que las “Levaduras” de Mendez.
Saludos
cocoperalta
cocoperalta - enero 14, 2009
primero con fecilitarte por el blog coralo, bueno yo escuche la existencia de este sitio por la radio fmtiempo en el programa “HOY ME DUELE LA CABEZA” el dia 20 de mayo y comentaste la de un vino que se pide por pedido que tu lo tienes como vino de diario que cuesta alrededor de los $2500 a $3000 pesos te agradeceria si me pudieras dar la direccion o el correo de la viña.
bueno reitero mis felicitaciones por el blog atentamente, carlos
carlos altamirano - mayo 21, 2009
Carlos:
Te confundí con un editor gráfico que tuve cuando trabajé en la desaparecida Revista Don Balón, porque a parte de está gran afición que llevo por los vinos, soy fotógrafo y periodista.
En estos momentos no tengo a mano los datos para que puedas encargarles los vinos a Viñedos del Larqui, como se llama la bodega en la localidad de Bulnes en la octava región, pero me comprometo que cuando los tenga te los envío. En estos momentos mi computador está en el servicio técnico y es ahí donde tengo todos los esos datos, pero te aseguro que podré enviártelos. Puedes de todas maneras entrar al sitio web de ellos y revisar que es lo que hacen. En Google pones Viñedos del Larqui y llegas a la página.
Saludos
Juan Ernesto Jaeger
Juan Ernesto Jaeger - mayo 29, 2009