
Gracias a la gestión y el aporte del Embajador de Hungría en Chile, Jósef Kosárka, tuvimos (y lo digo en plural, porque fue una invitación para el grupo de catas) la oportunidad de degustar una serie de siete vinos traídos directamente desde la cava de su residencia en Santiago.
La oportunidad se agradece. Lamentablemente ninguno de estos vinos se venden en Chile. Algunas botellas de los Tokaji Aszú, los grandes y complejos vinos dulces naturales húngaros, se vendieron alguna vez en las tiendas de El Mundo del Vino. Quizás, por ahí, escondida en alguna estantería podría quedar una que otra botella. Habría que buscar.
Hungría tiene una larguísima tradición que no sólo se sienta en sus Tokaji Aszú, cuyo primer vino de este estilo se supone fue elaborado en 1651 por un predicador calvinista llamado Maté Szepsy Laczkó. Las cepas autóctonas como la Kékfrancos o la Kadarka conviven con las uvas bordalesas como el Cabernet Franc, el Merlot y el Cabernet Sauvignon. La apertura de las barreras ideológicas permitió la llegada de inversionistas que le cambiaron para siempre la cara a la viticultura húngara.
El Embajador me aclara que Hungría fue siempre un fuerte exportador de vinos dirigido principalmente a los países del bloque socialista. Esos mercados menos exigentes, de personas que beben vino como parte de su dieta habitual y costumbrista, bebieron durante muchos años vinos tintos hechos con cepas de muy alto rendimiento. Los inversionistas trajeron no sólo nuevas tecnologías, sino que cambios en la mentalidad de los productores, lo que ha llevado a que los vinos húngaros puedan trascender sus propias fronteras, pero que sin embargo ha podido mantenerse una identidad.
Hay un antecedente que me llama fuertemente la atención y que en cierto sentido me cuestiona el carácter, la identidad y el aporte de las tradiciones en la forma de hacer vino en el país de la Europa del Este. El Embajador cuenta que los diez vinos íconos en la actualidad todos están hechos con cepas bordalesas. ¿Y dónde están los vinos hechos de cepas clásicas húngaras, como las que mencioné un par de líneas más atrás? ¿Será que comercialmente es más fácil vender vinos de Hungría (mirándolo como un territorio exótico) elaborados de Cabernet o Merlot?
Al principio, me comenta el Embajador, no hubo mucha intención de parte de los productores de trabajar con cepas más típicas de la región. Luego de haber conseguido cierto éxito con cepas francesas se han atrevido a experimentar con castas autóctonas. De los vinos que probamos para esta oportunidad en la sala de degustaciones de la tienda Wain, habían dos blancos, ambos hechos con variedades regionales, cuatro tintos, dos de ellos mezclas tintas de uvas bordalesas y los otros de uvas húngaras. El último fue la estrella de la noche un Aszú de 5 puttonyos de 1999.
La impresión fue generalizada, no sólo mía, pero nos encontramos con vinos que usaron en exceso la barrica. El Ördögárok Kadarka, Villány, Sauska 2007 (para que nos entendamos, primero escribí la cepa Kadarka, luego la región productora, Villány y finalmente el productor, Sauska, está considerado por la prensa húngara como el mejor Kadarka (US$25 aprox.) Para mi la madera no deja ver ni siquiera una pizca de lo que puede saber y oler la variedad. La enóloga presente nos dice que su dueño, un californiano, prefirió una buena dosis de barrica. El alcohol declarado en la botella de 15 grados no deja espacios para una correcta apreciación.
De los vinos blancos el que se mostró distinto y más auténtico fue un Somlai Furmint, Somló, Hollovár 2007. La cepa Furmint es la más conocida en Hungría. De hecho es una de las uvas que se usan en la elaboración de los vinos de Tokaj. La nariz se mostró limpia con suavez notas a miel, flores de duraznos y mandarinas. Boca equilibrada y justa medida medida dulce que ya habíamos encontrado en nariz. Es un vino correcto (US$15 aprox.) que cumple expectativas sin intentar provocar emociones. Se bebe bastante bien.
Luego pasamos a una mezcla blanca, Szarhegy, Dél Balaton, Konyári 2007 que es Sauvignon Blanc/Olaszrizling/Hárslevelü. Yo creo que este vino tiene un poco la brújula perdida. No logra definirse bien en la nariz. Podría ser hasta un Sauvignon Blanc hecho en otra región. Con unos minutos en la copa es capaz de mostrar un poco de agua de rosas. En boca es más “tropicalón” y falto de acidez. Este tipo de blancos más comerciales se han abierto a nuevas técnicas vinificación, para intentar salir de sus círculos y apostar por la conquista de los mercados extranjeros.
El Bodzási Kékfrankos, Szekszárd, Mészáros 2006 (US$15 aporx.), huele dulce y a los tostados de las barricas. Es un vino que tenía pegadas a un costado de sus etiquetas varias medallas de concursos y además había sacado buena cantidad de puntos en revistas especializadas de Europa y Estados Unidos. El Embajador me dice que es un vino comercial de consumo generalizado. A eso parece que apostaron sus productores.
De un bodeguero suizo, Ebner, Cuvée Barrica No. 7, Pecs 2004, las notas a carton mojado se habían dejado caer en este vino. Corcho, obvio. Descartado de la noche. Otro Cuvée, esta vez de la bodega Bodri un Optimus Cuvée 2003 de la región Bekszárd, alcohol de 14,8 que sabía a jugo de higos y bombones de guinda en licor. Así terminan los vinos con sobremadurez.
Y para el final de la cata un estelar: Tokaji Aszú, 5 puttonyos, Monyók 1999 (US$50 aprox.) ¡Vaya complejidad la de este vino! Nariz profunda y densa pero sin perder elegancia. Huele a miel, flores de violetas y duraznos, acetona y toques de mineralidad. En el paladar se siente larguísimo, como para pensar en guardarlo muchos años más, lo que no quita que se disfrute ahora mismo. Sabe a galletas de miel, naranjas ácidas en confituras con un perfecto grado de acidez. Hay algunos matices amargos que se mezclan con esa acidez que le imprimen complejidad y carácter a este dulce, que bien ganada tiene su fama.
Voltaire, filósofo y escritor francés, le dedicó un par de líneas de su pluma racionalista e ilustradora: “este vino vigoriza cada fibra de mi cerebro y produce en lo más profundo de mi alma un destello encantador de inteligencia y buen humor”. Una gran descripción para el vino de reyes y el rey de los vinos.


Viejas Tinajas, Cinsault 2011, Viña De Martino









18 comentarios en “Un vistazo a la Hungría de hoy”
Asisti a esta cata y concuerdo con Jaeger, mi conclusion de la cata fue que en los vinos catados impera la vision comercial, todos tenian poca personalidad, con una madera muy presente y a excepcion del Tokaj carentes de identidad. Hace tiempo que no probaba vinos hungaros y lo catado dista mucho de lo que yo conocia, vinos rusticos pero con identidad y claramente hechos a la manera antigua.
Me dio la impresion que los nuevos inversionistas en Hungria, tratan de dejar atras estos estilos y van por vinos con variedades conocidas y con know how conocido (falto solo un vino de Rolland o de algun enolgo itinerante). Por lo que se converso con el anfitrion y sus invitados, creo que se confunde la falta de concentracion, color y tostado de madera con deficiencias en el vino, destacan que la utilizacion de metodos modernos de viticultura y enologia logran vinos mas correctos, que los antiguos al lograr vinos hiperconcentrados, maduros(via seleccion), notas tostadas(via barrica nueva), etc; pero lo que hacen es sencillamente uniformar los vinos con el resto del mundo, creo que en el corto plazo puede que vayan a vender mas y sacar mejores puntajes, pero en el largo plazo sacrificaran su identidad y creo que en el futuro esto es lo que va a importar.
Me sorprendieron los niveles de alcohol, en donde no distan mucho de los niveles de Colchagua; las etiquetas(new world); y la moda de colocar medallas y trofeos en las etiquetas.
Del Tokaj nada que criticar; tremendo, meloso, con muy buen acidez, super largo, me llamo la atencion una nota mineral que no esperaba en este vino. Ojala que estos cambios no lleguen a los Tokaj clasicos, ya que seria una gran perdida para nosotros los consumidores. Slds
FA
Francisco Araya - marzo 28, 2009
Pancho:
El tema de la estandarización del vino lo hemos venido discutiendo hace algunos años. Para algunos, como Michel Rolland, el asunto ha permitido un mayor acercamiento a nuevos consumidores, una mirada, creo yo, bastante mercantilista. Para otros es un gran retroceso, ya que hay pérdida de indentidad, de las características particulares de un lugar que se expresa en un carácter único y especial.
No me gusta generalizar, porque eso significa echar todo y a todos dentro de un mismo saco. La llegada de inversionistas a Hungría luego de la caída de la cortina de hierro pudo haber mermado en parte la indentidad de muchas zonas productoras. El hecho de que los diez vinos íconos húngaros estén elaborados no con cepas autóctonas sino con uvas francesas no deja de ser significativo. La tentación por los concursos y las medallas; la búsqueda de rankings y puntos en las revistas especializadas son corrientes que han terminado por estandarizar los gustos del vino.
De alguna manera los vinos de la Región de Tokaj no han sucumbido ante tantos cambios. Sin embargo, hay dos corrientes muy claras la del nuevo estilo v/s el estilo tradicional. Las formas clásicas de elaboración y vinificación enfrentando la modernidad. Incluso el color ha llegado a caracterizarlos: ámbar para los vinos más tradicionales y oro para los más modernos.
Saludos
Juan Ernesto
Juan Ernesto Jaeger - marzo 28, 2009
En la cata anterior ofrecida por el embajador, recuerdo lo mismo que comenta pancho. es parte del sistema comercial y del famoso marketing. De los tokaji, ni hablar, ellos que se queden donde estan, en su podio de vinos de los reyes, majestuosos y unicos.
una pregunta; no es Cesar Fredes que sale en la foto?
saludos
cocoperalta
cocoperalta - marzo 30, 2009
Esto nada que ver con el vino, de puro hinchapelotas: el balance de blancos de Canon vale callampa…
El otro día estuve jugando con una 40D y los colores andan por culquier parte.
Cuando pueda, pásese a Nikon, jefe
Felipe Méndez - marzo 30, 2009
Jaeger, estamos de acuerdo con que la estandarizacion del vino ha sido un tema hace tiempo, pero me dio la impresion, por lo que se hablo ese dia, que la principal defensa del cambio fruticola y enologico en los vinos de Hungria se basa en hacer vinos correctos, infiriendo que los que se hacian antiguamente eran incorectos por no tener madurez perfecta y pecar de cierta rusticidad. Creo que si ponemos, por ejemplo un Weinert Estrella, en una cata de puros enologos lo mas probable es que sea mal calificado por la diferencia que tiene con las bombas que se estan produciendo. El hecho de que sus principales vinos se hagan con cepas francesas te da una idea pa donde va la micro, el problema para mi es que va a pasar con el productor que sigue produciendo con sus viñas antiguas y vea que el del lado que planto CS vende toda su produccion y gana sus medallitas. Va a seguir en lo suyo o va a arrancar lo que tiene y plantar CS.
En el caso del Tokaj, que es esencialmente el unico vino Hungaro reconocido, igual se ve un cambio, ya hay viñas con un nuevo estilo de vinificacion y producen vinos bajo la misma apelacion pero sin respetar las tradiciones. Ojala que por ello los Tokaj clasicos nunca cambien y no se pierdan.
Lamentablemente el mercado es el que manda.
Yo les comente hace un tiempo, fui a Weinert en Mendoza en donde el estilo se mantiene porque al dueño le gusta (le importa mas el vino que las ventas) pero escondidas dentro de la bodega habian barricas nuevas, ya siendo utilizadas. Le pregunte al enologo por ellas y me respondio que estaba probando cosas nuevas casi a escondidas para las lineas mas simples. Si sus resultados son buenos comercialmente existe la posibilidad que la tradicion de Weinert se perdia por unos sucios dolares. Eso es lo que molesta.
Slds
Fco Araya
Pancho Araya - marzo 30, 2009
Pancho:
Yo tuve una impresió similar. Se habló mucho de los vinos de calidad y para mi esa palabra es muy amplia, quizás algunas veces mal utilizada. ¿Qué es finalmente un vino de calidad? Hay tantos como consumidores existen actualmente. Te aseguro que Rolland tiene criterios de calidad muy distintos a los que tiene Hubert de Montille en la Borgoña, por ejemplo. Es probable que el término calidad que se utilizó durante la cata de vinos húngaros se refiera a vinos correctos, aquellos que no están hechos para sorpresas, manipulados e ideados a partir de una fórmula o receta propuesta por el enólogo o el dueño de la viña o sus socios.
En cuanto a Weinert, Méndez tiene una opinión certera al respecto porque estuvo hace poco en las bodegas y sintió un fuerte cambio de estilo, más modernista, por cierto, como en algún momento lo comentó en el blog de Camblor.
Los blancos dulces de Tokaj tienen, como lo dije en un comentario más atrás, se elaboran con criterios muy marcados y eso al parecer no deja a nadie indiferente: los modernos y los tradicionales. Yo quisiera que éstos últimos no perdieran nada de lo que por siglos los ha hecho estár en la parte más alta de la pirámide de los grandes vinos.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - marzo 31, 2009
Felipe:
Ningún balance de blancos es completamente certero. Siempra saca un promedio de las luces que hay en el ambiente. También depende de si te gustan las tonalidades más balanceadas o más azules o más tonos piel o cuaquier otra tendencia que se te pueda dar en la foto.
Acabo de encargar equipo, todo Canon, por cierto. A propósito tengo un buen dato (bueno en realidad te lo confirmo 100% cuando aparezca con mis cosas) de una persona que viaja seguido a New York. El compra de su bolsillo y el pago es acá en Santiago contra entrega. Cobra una pequeña comisión, pero vale la pena.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - marzo 31, 2009
Podio ganado a punta de tradición y de la complejidad de tantos años de “circo”.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - marzo 31, 2009
Amigos:
Les agradezco los comentarios. Para esta ocasión he ofrecido vinos cuya mayoría ha sido bien recibida por los comentaristas de la prensa húngara y también son éxitos comerciales. Ésto quiere decir que en Hungría también producen este tipo de vinos como en muchos otros países de buen nivel de vitivinicultura. Me agrada sumamente cuando un enófilo busca vinos de carácter diferente y hay varios húngaros en esta categoria también. Espero poder ofrecer en otra cata algunos nuevos de ellos.
Saludos, József
J.Kosárka - abril 4, 2009
Embajador:
Agradezco también su comentario en este blog que ojalá pueda seguir visitando y ver sus opiniones. Como lo he declarado en muchas oportunidades este es un espacio abierto para comentar y dejar apreciaciones en un mundo que por suerte no todos pensamos igual. La degustación fue una buena ventana para dar ese “vistazo” que propuse como título a este post. Lo importante es la discusión que se genera en torno a estos temas.
Saludos
Juan Ernesto Jaeger
Juan Ernesto Jaeger - abril 6, 2009
Embajador:
A pesar de las criticas, es una muy buena oportunidad para nosotros el que nos haya invitado a conocer las nuevas cosas que se hacen en Hungria, creo que en terminos comerciales esta tendencia va a seguir por unos 5 años mas, pero cuando la gente pida otra cosa, ojala que aun queden estas bodegas tradicionales. Slds
Fco Araya
Pancho Araya - abril 7, 2009
5 años?
Pancho: con todo respeto: de-a-dónde?
Para que un cambio así ocurra en ese tan corto plazo, necesita haber siquiera comenzado, sea embrionariamente, ya. Y ni siquiera ha comenzado a desascelerar el fenómeno anterior (el de los puntos y tablazos y vaina varias). Hungría va de entrada a ese callejón. También nosotros. Dónde viste la luz al final del túnel?
(Para muestra un botón: viste los premios del lado vinícola del Círculo de Amigotes… ejem!… Cronistas Gastronómicos?)
Felipe Méndez - abril 7, 2009
Hola Mendez, me parece que ya se viene un cambio. Primero, estan apareciendo enologos que quieren hacer vinos mas bebibles, es verdad que la decision pasa por el encargado de las lucas, pero por lo menos esta la intencion. Segundo, hay que considerar como algunos criticos o periodistas especializados ya empiezan a pedir otros estilos en vino cuando hace un par de años amaban el estilo Montes o Lapostolle. Tercero, me ha tocado conversar con los que venden el vino y les intersa cada vez mas vender un producto distinto y le esta pidiendo a las viñas este tipo de productos. Cuarto, la existencia cada vez mayor de este tipo de sitios en donde la vision comercial no pesa como en otros. Y quinto, pero no menos importante, que personas como usted o como yo, que con el pasar del tiempo vamos consumiendo cosas que talves hace 5 años ni siquiera hubiesemos comprado, y ahora por ejemplo Larqui tiene un pequño grupo de seguidores que disfrutamos de su estilo.
Creo que por pequeña que sean las compras para el productor es importante que se le reconozca su esfuerzo y es interesante que en un mundo que va en la direccion contraria un grupo de personas apoyen al que no sigue al resto.
Demas esta decir, que las revoluciones parten con unos pocos, slds
FA
Pancho Araya - abril 8, 2009
Yo prefiero no hablar de estilos. Ni estilo Montes o Lapostolle o Larqui o lo que sea. Cada uno tiene que preocuparse de lo que hace en su viñedo sin sacar la cabeza para copiar las tendencias que se están marcando en el último programa de televisión o revista de glamour. Los estilos llevan a la tiranía de lo monótono, la falta de diversidad y las expresiones propias de cada vino.
Me adelanto un pelo al post que viene: el fin de semana compré mercadería en el Líder y en la boleta venía un cupón de descuento con 30 por ciento menos en cualquier compra de vinos que no estuviera en ofertas. Un tercio menos por cada botella comprada no es una mala promoción. Es más, se agradece. Pero ¿qué compro? Recorrí las góndolas de vinos del súper y la verdad es que no había nada que me motivara a usar mi cupón de descuento. ¿Un Don Maximiamo 2006? ¿Un Candelaria Cabernet Sauvignon 2007? o ¿Un Vestiquero Grey? Mmmmmmm. Quizás lo único que estuve a punto de comprar fue un Cosecha Tardía de Echeverría, ¿pero por $15 mil pesos? Nuevamente dudé. Era una apuesta y no me la jugué. Capaz que vuelva por él. Anoche nos tomamos un Eiswein de Karsmuhle y cuando de referencias se trata no hay vuelta que darle.
Yo espero seguir probando Tokaji como aquel de la degustación de vinos húngaros. Vinos así te dejan una ventana de esperanza de que no todo pudiera desaparecer.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - abril 8, 2009
Hola!
En la revista El Periodista se inició una columna de vinos bajo mi “tutela” y el primer vino comentado (edición No.169 del 24 de abril) es el Furmint Úrágya 2007 de István Szepsy.
Saludos cordiales,
József
J.Kosárka - abril 28, 2009
Embajador:
Voy a comprar El Periodista y le daré una mirada. ¿Dónde puede hacer comentarios a sus temas? Yo le invito a continuar comentando sobre vinos en este espacio y cuando lo desee nos organizamos para catar más vinos húngaros.
Saludos
Juan Ernesto Jaeger
Juan Ernesto Jaeger - abril 29, 2009
Juan Ernesto , a mi me encantaria poder producir el vino de los PRESIDENTES, Salud a todos en este Dieciocho Maria Victoria
Maria Victoria Petermann Fernandez - septiembre 13, 2009
Victoria:
El dominio de los vinos de la Presidencia lo tiene La Vinoteca, una distribuidora, pero también tienda de vinos que usa otro nombre (WAIN) en el sector de la calle Nueva Costanera, donde se han instalado buena cantidad de los últimos restaurantes que hay en Santiago. Una de las asesoras más cercanas de la Bachelet (no recuerdo su nombre, pero se que le dicen la Jupi) es la mamá de Mauricio Fredes uno de los dueños de La Vinoteca.
Podrías estar en alguna de las Embajadas grandes. Habría que hacer una cata para que intentaras formar parte de esas cavas. Cuéntame como te va en tu aventura en Londres y la búsqueda de ese importador.
Saludos
Juan Ernesto
Juan Ernesto Jaeger - septiembre 13, 2009