
Debo reconocer que andaba tras este syrah hace varios meses. Personalmente me gusta bastante el Ródano ya que de ahí provienen los mejores syrah que yo haya probado, los Cornas de Thierry Allemand o los Cotê-Rotiê de Rene Rostaing por nombrar algunos que todavía recuerdo en mi memoria olfativa. Pero, ¿qué me motivaba la búsqueda de este Syrah de Casa Marín? Principalmente porque proviene de una zona más fría y además porque su enóloga y dueña, Maria Luz Marín, cosechó un poco antes de lo estimado y el vino alcanzó un alcohol final de 12,5 grados algo que poco a poco comienza a darse con mayor sintonía en nuestras tierras.
El vino, por cierto, ya está en tiendas pero a un precio privativo: $40 mil pesos la botella. Ese precio lo aleja de un consumo mayor y lo acerca a un producto de lujo, un tanto pretencioso. Al final acontece, para los que gustan hablar en jerga de retail una nula rotación, los vinos pasan largas temporadas en mostradores, cuando mejor podrían estar acompañando alguna comida y generando comentarios. Yo aproveché una oferta que me llegó al mail de la tienda Wain con un 30 por ciento de descuento en todos los syrah y fue la oportunidad para comprar una botella, pero así y todo es un vino caro.
Probamos el vino en casa con algunos amigos de catas y la apreciación fue unánime: le sobra madera, porque de verdad sin esa máscara de barrica que carga este syrah estaríamos hablando de un alumno sobresaliente o quizás de un graduado con altas distinciones.
Digamos que la barrica le nubla en cierta medida el panorama a este vino, no al punto de transformarlo en un jugo dulce con sabores a vainilla y chocolate. No. No es para horrorizarse, pero hay un desenfoque porque la fruta y el perfil de la variedad manifiestan su presencia.
El vino tiene buen frescor y una textura sedosa. Hay notas a frutos negros, pimienta, cardamomo y las clásicos aromas a embutidos ahumados que distinguen la nariz de esta variedad. En la boca es elegante y con insospechados matices de delicadeza, con su acidez fina y taninos que pinchan el paladar como pequeñas agujas. Si bien está listo para beber es muy probable que a la vuelta de un año la barrica logre integrarse de mejor manera.
Cuando ya no quedaba nadie y cargaba copas al fregadero para lavar me di cuenta que aún quedaba vino en el decantador (decanté previamente por dos horas aprox.) y lo devolví a su botella. Le saqué el aire y a la nevera de vinos. 24 horas después el “el concho” alcanzó para dos copas y gran parte de esas notas a madera que me habían molestado el día anterior casi no estaban: el vino se bebía aún mejor. Salvo por el precio, que deja a este buen syrah en el rincón de los prohibitivos, hay más que intención, hay hechos concretos de que en Chile se pueden hacer vinos más directos, francos y por sobre todo respetuosos de la variedad.


Viejas Tinajas, Cinsault 2011, Viña De Martino









2 comentarios en “Casa Marín, Miramar Vineyard, Syrah, Lo Abarca 2006”
Una guarda puede que haga la union de la barrica con el vino y no sea tan nublado como tu dices, puede ser un buen experimento, pero guardar 40 lucas duele……..
saludos
cocoperalta
cocoperalta - mayo 19, 2009
Coco:
Si te compras el vino, el dinero ya está gastado, lo guardes o te lo tomes, el asunto es los valores verdaderos de los vinos, como lo comenté hace un par de post atrás. Algunas veces quedo con dudas sobre el potencial de guarda de algunas botellas, vinos que resultan con una carga gigantesca de barrica en sus inicios, podrían estar más equilibrados con el paso de algunos años. Nos pasó una vez con una botella de Serena de Clos Ouvert 2007 que tenía notas en nariz de yogurt de moras, pero al cabo de un año todo estaba funcionando mejor. Al principio recuerdo las caras de rechazo por esas notas lácteas. Cambia, todo cambia.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - mayo 20, 2009