No se si será por el día, pero ando con una nube gris que me acompaña, que me ha llevado a ver el lado negativo de algunas cosas. Son de esos días medios contradictorios, que me provocan sensaciones encontradas y muchos cuestionamientos. Como este es un sitio web para hablar de vinos (y un par de cosas más también), les hablaré de eso y del desánimo que me provoca el mercado de este país. Más de alguno me criticará la falta de sensibilidad por la actual situación económica: yo pensando en vinos, un bien suntuario por estos tiempos y otros que luchan por la sobrevivencia diaria.
Pero bueno, ya está, es el tema que me invita a escribir estas líneas y a reflexionar lo que por el contrario es para mi de consumo habitual, instancia fundamental para compartir con los amigos o acompañar la cotidaneidad culinaria en casa. El vino es disfrute y me gusta disfrutar permanentemente de una buena copa. No hay excusas para no hacerlo. Yo no espero ni el fin de semana ni fiestas para descorchar. Muchas buenas botellas he podido disfrutarlas y apreciarlas en la tranquilidad de mi casa sin más presión que mi propia ansiedad.
La poca variedad en la última cata de la Revista Wikén sobre las cepas no tradicionales, me deja abierto un flanco para la reflexión. Y, ojo, ese no es un problema del suplemento mercurial o de quienes están a cargo de armar la degustación. La responsabilidad se la lleva aquí el mercado, pero como el mercado es una especie de ente sin cabeza definida, finalmente son las viñas, sus dueños y quienes se hacen cargo de la producción de vinos en nuestro país los que no han querido abrir el portafolio y han preferido apostar ”a la segura”.
¿Y qué me pasa a mi con esto? Que casi no me queda nada para comprar. Puede sonar medio soberbio, pero finalmente es una realidad. Algunos argumentan que nunca habían visto tantas marcas de vinos en las estanterías de tiendas y supermecados a lo que yo contrargumento que nunca se había llegado a tanta uniformidad en términos de gustos. Cuesta diferenciar un syrah de Rapel de un cabernet de Cachapoal y ni hablar de los merlot o los carmenere, nuestra supuesta cepa emblema.
En un artículo de la Revista Qué Pasa No. 1993 llamado Baby Boomers, Los jovencitos del Lote, César Barros, Ingeniero Agrónomo y analista medita sobre la falta de recambio en la política chilena, el campo empresarial a través de sus directorios y entidades gremiales e incluso el arte a lo que yo le sumaría el mundo del vino. “Somos los mismos de siempre desde hace rato”, dice Barros, con una buena dosis de autocrítica.
Y continúa con su mea culpa: “¿qué estamos haciendo por impulsar los cambios y fomentar la diversidad y la innovación? Poco. Privilegiamos la experiencia al talento. Al analizar ideas nuevas, se prefieren las sandías caladas” Me gustaría escuchar el mea culpa de los señores del vino. El problema es que los éxitos suelen medirse bajo la vara de las cifras y las ventas y queda poco espacio para agudizar los sentidos en torno al vino y sus expresiones.
Quienes gustan de los rankings y los puntajes de las revistas especializadas tienen mucho que vino que probar. Los estantes están llenos de esos vinos sobremaquillados que a mi no me cautivan. Pero y entonces, ¿qué me cautiva? Últimamente he abierto unos syrah del 2006 de la viña Kankura que pese a tener el alcohol un poco alto, no esconden los detalles ahumados y especiados de la cepa. Ya me reservé un par de botellas en la bodega para ver que sucede en un par de años. Les tengo fe.
También tengo a manos varios de los vinos de Clos Ouvert. Louis-Antoine Luyt, quien además guía los destinos enológicos de Montsecano, tiene una apuesta muy osada en relación al resto de los productores nacionales. Otoño con base carmenere; Serena con base syrah, Primavera con base carignan y Uva Huasa hecho con cepa país y maceración carbónica, son vinos con carácter único.
¿Qué más? El cabernet sauvignon Prestige de Casas del Toqui. Hace poco abrí una botella del 2004 y todavía le quedan un par de años para expresarse mejor. La cosecha 2002 debe estar en su mejor momento. Es un vino con dosis equilibradas de barrica y que con su buena acidez le permite envejecer de buena manera.
Hace un par de semanas atrás, en una cata de Loire y cabernet franc que hicimos en el restaurant Baco en Providencia, nuestro amigo de catas Gerhard (un verdadero deschavetado por los vinos antiguos) apareció con una botella de cabernet franc del 98 de la Viña Gillmore que decía 13,1 grados de alcohol en su etiqueta y eso ya era un buen augurio.
Esa nariz comenzó con suaves notas a menta fresca y toques de anís. Una buena conjugación entre cofituras y especias. Con algunos vaivenes en el paladar, pero manteniendo buena estructura y acidez. Once años después había alcanzado su equilibrio. Muy rico vino. Si alguna vez andan por ahí por el secano del Valle del Loncomilla traten de convencer a quien esté a cargo de las ventas para que le vendan uno de estos cabernet franc. Por cierto, en la misma cata había otro cabernet franc de la misma viña, de la línea que ellos llaman Hacedor de Mundos que no tenía nada que ver con ese 98, un estilo más maduro y moderno.
Un par de datos, uno para este fin de semana: en el Hotel Ritz estará la segunda versión de la Cata Vinos Íconos Chilenos. Viernes y sábado desde las 19 y hasta las 23 horas. Y el otro: la Feria Cata y Vino, la que se hacía en el Sheraton y hasta el año pasado fue en el Centro Cívico de Vitacura ahora se efectuará el 28 y 29 de agosto en el hotel W, la última apuesta hotelera de nuestra capital. Ojalá que no se vuelvan locos con los precios de las entradas, en este up-grade de recinto. Vamos a ver.

Viña Mar Pinot Noir reserva 2005, Casablanca









8 comentarios en “Libreta de apuntes II”
Hmmm, en el Kankura Syrah no sentí las notas que tu sentiste, quizás estaba con la anestesia de los Tannat. Le tengo más fé al Kankura Malbec del cual seguro vamos a abrir una que otra botella pronto. El Gillmore Cabernet Franc lo encontré maravilloso, uno de los mejores vinos chilenos que recuerdo. Me encantáron estos taninos tan sedosos, “a punto”. En realidad entre botellas antiguas y cosas nuevas hay suficientes vinos chilenos que me gustan, aunque sea solo el cinco por ciento de los que hay en el mercado no nos moriremos de sed… Y buena idea la de la libreta de cata, solución intermedia mientras no haya un rincón Ex Icono en el blog. Salud! Gerhard
Gerhard - Julio 2, 2009
Gerhard:
Para suerte mía tengo un par de botellas guardadas del syrah 2006 de Kankura. Además de aquella cata de los Tannat de Madiran donde había una botella de ese Kankura yo después me tomé una en casa y tenía esas notas ahumadas de las que comenté. No estamos hablando de un tremendo vino, pero si de un syrah muy aceptable y eso es bastante decir en Chile.
Habría que sondear a la gente de la viña para intentar conseguir algunas de esas botellas de cabernet franc y si todavía tienen carignan de los mismos años sería más interesante aún. Nada se pierde. Ese cabernet franc de Gillmore había alcanzado un equilibrio que le daba elegancia y fineza, un verdadero pura sangre. ¿Cuántos son esos suficientes vinos chilenos a los que te refieres?
Y ya que me dices de una libreta de cata (que no es igual a la libreta de apuntes, título que encabeza este post) me parece apropiado para encaminar una nueva sección para el blog, instancia que ya les he planteado a los creativos a cargo de este sistema. Vamos a ver cuando podremos tenerla arriba.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - Julio 3, 2009
compañero,
ya sabes ke hago infografias y photoshop que podria complementar la calidad grafica de tu web.
cuenta conmigo para cualquier reuqerimiento de ese tipo.
saludos!!
valeria.
valeria verdugo - Julio 4, 2009
Coralo, me pilló la impaciencia, abrí hoy con mi suegro un Kankura Malbec 2007. Lo bueno: mucha fruta, madura pero no sobremadura, muy buena calidad de taninos, alcohol muy bien integrado. Lo que le falta: La alta acidez, en si muy positiva y que le da un toque de cereza a la abuntante fruta en boca, hoy me pareció un pelito artificial, como que el vino necesita más tiempo para integrarse. Vamos a ver que pasa con el resto que está en el decantador con un poco más aire. Saludos.
Gerhard - Julio 5, 2009
Gerhard:
La impaciencia tiene resultados positivos o negativos. En nuestro caso, muchas veces nos damos cuenta del estado en que se encuentra algún vino que guardamos. En el caso específico de ese Kankura Malbec 2007 fue una buena manera de pegarle un vistazo, como digo yo. Ya pasó un año de aquella feria Cata y Vino que se hizo en el Espacio Cívico de Vitacura y donde Christophe Bristiel tenía un decantador con el vino. Recuerdo que el vino estaba durísimo, pero prometía y al paso de un año la cosa parece que sigue por buen camino. Sin embargo con el alcohol que tiene vamos a echar de menos acidez. Eso es una realidad. Avísame como te fue con lo que quedó en el decantador. Eso es ya un buen indicador.
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - Julio 5, 2009
Valeria:
Más allá de toda la colaboración gráfica que me ofreces, que desde ya agradezco, espero que puedas seguir leyendo vinos y copas. Y lanzo la pregunta: ¿qué cosas en términos de diseño y gráfica cambiarías tu?
Saludos
Coralo
Juan Ernesto Jaeger - Julio 5, 2009
Hola. Estoy completamente de acuerdo con la falta de diversidad en los vinos chilenos. Por lo mismo, ¿dónde se consigue los Clos Ouvert? Por mi parte he encontrado algunas cosas distintas en los vinos Von Siebenthal en general, otros son Carmen Petite Sirah y Aquitania. En lo caro Neyen de Apalta y en lo barato uno que adoro: San Medin de Miguel Torres. Lo otro que creo es que debemos madurar un poco como consumidores y probar mas vinos extranjeros, lo que incentivaria el mercado y en la medida que se compre, los vendeores traerian más. No importa si es de aqui o de afuera, lo que importa es que entregue una nueva experiencia. Ahora, habria que dejar de lado clichés como decir que los vinos europeos son aguados, para empezar…
Rodrigo Gil - Julio 9, 2009
Rodrigo:
A Von Siebenthal se le pasó un poco la mano en el alcohol. Es un estilo maduro y concentrado, de todas maneras. Es difícil lograr vinos más frescos en esa zona de Aconcagua-Panquehue, porque el calor que hace ahí entre enero y marzo es insoportable. Si uno pide una piscina, imáginate esas pobres plantas.
Con Aquitania estoy de acuerdo. Ellos buscan menos concentración y más elegancia. Hace poco abrimos un Paul Bruno Cabernet Sauvignon 1999 y a pesar de estar un poco cansado ya, tenía unos taninos finos y elegantes y notas de evolución como tierra negra, hongos y suaves toques de mentol, sin llegar a ser molestos.
En cuanto a Clos Ouvert acá puedo dejarte los datos, para que contactes a su dueño y vigneron:
Louis-Antoine Luyt
http://www.closouvert.blogspot.com
Saludos
Juan Ernesto Jaeger
Juan Ernesto Jaeger - Julio 10, 2009