Cornas Allemand baja 1

Lo de anoche sin duda puede inscribirse como una de las mejores catas del año, en nuestros habituales encuentros de bebienda de los lunes. Tener la oportunidad de estar al frente de tres añadas del extraordinario syrah de Thiérry Allemand no ocurre todos los días. Este Cornas es uno de nuestros preferidos (aunque en el último tiempo ha subido notablemente sus precios y hoy una botella puede llegar a costar entre 50 y 60 euros) del Ródano y le venimos siguiendo la pista hace ya algunos años.

Thiérry Allemand es un productor que no proviene de una familia ligada al mundo del vino, que se ha marcado su propio camino, sin diploma oficial de agricultor y que ha sabido interpretar la noción de terroir de sus viñedos en Cornas en una de las más apreciadas apelaciones del Ródano Norte, en Francia.

En el libro “The Wines of the Northern Rhône” de Livingstone y Learmonth hay un párrafo que resume de buena forma los vinos de Allemand. Esta es mi traducción: “Los vinos de Allemand se distinguen por la expresión de su pureza, comentarios que a menudo están en mis notas”, dice uno de los periodistas que escribe. “El otro as es la riqueza de como el vino puede gradualmente ir ensamblándose hacia formas más armoniosas. No hay excesos por parte del vigneron.  El Reynard (el vino que proviene de ese viñedo) es el más estructurado de todos, como el del 2000. Chaillot (otro viñedo) es más abierto y fácil (de beber) menos profundo y matizado. Reynard resume con creces lo que es Cornas y su mineralidad y esto no es cosa fácil. A menudo hay aromas de cera y pulidos que recuerdan a un Bordeaux muy evolucionado”.

Desde ya les digo (parezco disco rayado) que por acá no hay nada que si quiera se le parezca. Creo que nos quedamos sólo en la intención de hacer buenos syrah. Hay casos como el de Casa Marín, que rompieron el molde, pero a pesar de los intentos en distintos valles los resultados son los que ya sabemos: mucha madera, sobremadurez y alcoholes altos. ¿Cuándo se van a dar cuenta los enólogos que sus vinos manipulados responden a criterios comerciales y padecen de una falta de expresión varietal abismante?

Pero volvamos a los Cornas de anoche y las descripciones de cada una de sus añadas. Esta mini-vertical, pese a tener muchas similitudes, presentó matices muy propios de las diferencias que se van presentando en cada cosecha, así el vino va contando su propia historia desde el terroir de donde proviene. Esto es lo que yo llamo vinos con carácter.

Cornas Allemand baja 2Cornas, Thiérry Allemand, Reynard 1998. “Quien toma estos vinos no los olvida” dijo nuestro amigo de catas Felipe Méndez, después de su primer sorbo de este Cornas. La frase no hace más que corroborar la categoría de estos vinos, esos que son más que una simple botella con una etiqueta pegada en el vidrio. Este 98 estaba fresco y especiado, con hojas de menta , pimienta blanca, cardamomo y piedra triturada. En boca tiene una textura sedosa y una acidez que invade todo el paladar. Con el paso de las horas se cierra y se vuelve más austero, lo que puedo corroborar en las notas de cata del libro “The Wines of the Northern Rhône”.

Cornas, Thiérry Allemand, Reynard 1999. Sólo por un punto se convirtió en el mejor Cornas de la noche. Es un vino más amplio e intenso que el anterior, con esos aromas a especias y mucha pimienta blanca. A lo anterior se suman aceitunas negras, cuero y sudor animal todo en equilibrio y armonía. En boca tiene una estructura firme, pero a la vez elegante, con unos taninos pulidos y una acidez vibrante. Acá hay vino para rato, pero hoy se disfruta a cuerpo de rey, de la misma manera que lo hace Allemand un tipo que ya logró reconocimiento internacional (por eso además los precios de sus vinos suben como la espuma).

Cornas, Thiérry Allemand, Reynard 2000. Este fue el vino que más me gustó a mi. Muy especiado. Nuevamente la pimienta blanca dando saltos frente a la nariz. Deliciosos tonos ahumados de carne y embutidos y algo de sangre. Es, además, un gran ejemplo de mineralidad. Un Cornas de tomo y lomo. La boca es balanceada y de muy buen recorrido. Al final del paladar la acidez deja una nota fresca entre mentolada y algo terrosa muy particular. La conclusión (casi obvia) es que son todos muy buenos vinos, directos, sin rodeos, consistentes de principio a fin. Apunten también la buena plateada que preparó Carlos Wong. ¿Sabrá Allemand que sus vinos compartieron mesa con una plateada chilena?

 

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15 comentarios en “Cornas, Thiérry Allemand, Reynard 98-99-2000”

 la nariz del 99 maravillosa, la estructura en boca del 2000 sorprendente y el 98, bueno algo caido, pero un gran vino. queda en mi pupila esta cata como una de las mejores como dices tu y q

cocoperalta - julio 29, 2009

 ue recuerda a la espectacular cata de Mussar. La plateda, lo mejor dela noche. excelentes vinos….

saludos

cocoperalta

cocoperalta - julio 29, 2009

 No es fácil reunir tres o cuatro añadas de un mismo vino en un lugar donde ni siquiera lo venden. Eso es un mérito y yo siempre agradezco que se abran estas botellas, incluso a mis amigos. Como bien dice Felipe, son vinos de los que uno se acuerda y eso es un factor no poco importante. A eso deberían aspirar muchos de nuestros vinos: que uno se tome una botella y quede después en el disco duro.

Hace un par de años atrás cuando hicimos esa cata de Château Musar (el mítico vino libanés) yo dijo en un comentario posterior en el antiguo foro de planetavino.com que Musar era como una asignatura obligada para quien se precie de ser un aficionado, y más que eso también, bebedor de vinos. Château Musar es un estilo inconfundible aquí y en la quebrada del ají.

Saludos
Coralo

Juan Ernesto Jaeger - julio 30, 2009

 En realidad una muy buena cata, los tres vinos excelentes. Aun el 1998, más liviano y menos complejo que los otros dos, sería una verdadera delicia tomado solo o en compañía de vinos menos impresionantes. Lo que las tres añadas tienen en común son las narices sumamente limpias e intrigantes, y los taninos que a pesar de ser un pichintún rústico (es decir, no son el modelo de taninos pulidos) nunca son agresivos. Agarran la lengua en forma violenta y suave a la vez (suena a contradicción, lo sé, pero al final el arte de los grandes vinos es que logran ser algo y su opuesto a la vez….). Saludos, Gerhard

Gerhard - julio 30, 2009

 Ahhh, y discrepo sobre los Musar, me gustó solo uno de la vertical, los otros eran demasiado intelectuales para mi. Interesantes, si, pero la acidez volátil me gusta solo en dosis moderada, cuando hay exceso, mata el placer de tomar el vino. De hecho, nadie vació las copas en esa cata, ni los más fanáticos….

Gerhard - julio 30, 2009

 Dale con que las gallinas mean…

Felipe Méndez - julio 30, 2009

Me gusta mucho tu blog y las actividades que han logrado hacer este selecto grupo de bebedores, creo que es algo digno de admiracion por parte de muchas personas que se comienzan a encaminar en el mundo del vino. Bueno, me alegro mucho por las oportunidades que tienen de disfrutar de vinos internacionales que sin duda hacen que la vida de un degustador tenga sentido. Pero tu parrafo alucion al disco rayado, en realidad ya es demadiado rayado. Si bien en Francia u otros lugares del viejo mundo hay muchas posibilidades de encontrarse con vinos de este tipo, el concepto de terroir alla se respeta (o se intenta respetar) y como resultado salen vinos como los que degustaron. Si bien aca no hay nada que se le parezca a este Syrah, bueno, es porque actualmente nuestras parras, gente, clima y suelo no dan para eso. Siento que cada vez que se prueba un vino increible se tiende a menospreciar el trabajo local. Chile es asi. Que fome seria estar imitando hacer un vino asi, de terroir, si realmente no lo tenemos. Tratar de buscar las mismas notas descritas anteriormente en la cata como quien busca hacer hoy en dia un vino para Parker. Ese es nuestro problema, vivimos de la imitacion. Se imita lo bueno y lo malo, pero ¿porque no dejar de imitar? Hay muchas zonas y valles que son adecuados para varias cepas, y que dan buenos resultados, pero no podemos pretender hacer un vino aca con las caracteristicas varietales descritas en las notas de cata. Te aseguro, que ni la mitad de esas notas las sentirias en igualdad de condiciones aca en Chile, haciendo un vino de terroir en estos tiempos (obviamente sacando el alcohol, la madera, la sobremadurez). Lamentablemente la mayoria de los suelos en francia son complejisimos y aca no tenemos casi nada de eso. Ademas, el viejito que poda viene haciendo esa pega hace 40 años, conoce el viñedo, lo entiende y respeta, etc etc. Y aunque PP encuentre un suelo similar (y por ahi lo ha pillado) y nos llevemos a los mejores viejitos viticultores seria muy dificil encontrar el equilibrio. Quizas algo que se asimile a esto puede ser lo que ocurre en el sur con el Carignan y sus viejas parras, pero seria muy dificil llegar a tener una expresion varietal y de lugar tan grande como la de un vino Frances, p.e. que tiene una gran tradicion y respeto por el sentido de origen. Siento que Chile tiene que buscar su propia identidad; es muy dificil encontrarla en las condiciones actuales de parkerizacion de los vinos, pero creo que debemos respetar los pequeños aportes que hay en nuestro pais, como varios ya han salido en este mismo blog. Tradicion y tiempo es lo que le falta a zonas como Leyda, Limari, Cauqenes, Bio Bio, Traigen, Alto Maipo y Cachapoal para tener consistencia en el tiempo. No se desesperen, siempre habran personas que remaran contra la corrinete en contra de los vinos estandarizados como yo, o ustedes, pero espero y deseo que asi, cuando se degusten los vinos de la cosecha 2100 de Almaviva o el Syrah de Polkura o el Carignan de Larqui se pueda encontrar el encanto que ustedes sintieron en dichos vinos en estos tiempos, y dejemos de rayar el disco como lo hacemos ahora. Salud!

Jose - julio 31, 2009

Méndez:

Pero, ¿por qué no se explica un poco más y deja a las gallinas que hagan tranquilas sus necesidades?

Coralo

Juan Ernesto Jaeger - julio 31, 2009

Gerhard:

Yo no se si llamar vinos intelectuales a los Château Musar. Son vinos distintos, diferenciadores y es muy probable que esa característica oxidativa de su vinificación sea la que más le acomode, por decirlo de alguna manera. Si Musar cambia, deja de ser el Musar que se ha hecho por tantos años. Parte del carácter de ese vino se da por su vinificación. Con esto quiero dejar claro que no todos los vinos que llevan carácter tienen que ser buenos, aunque eso de “bueno” es demasiado amplio.

Saludos
Coralo

Juan Ernesto Jaeger - julio 31, 2009

Gerhard:

Hasta ahora todo lo que hemos probado de Allemand nos ha parecido muy bueno. Déjenme sacarles pica por unos momentos. De este Cornas de Allemand ya yo he tomado unas 7 u 8 botellas. No pretendo imponer un récord ni nada por el estilo pero lo que quiero decir es cada una de esas botellas se disfruta y ese, creo yo, es el objetivo de un vino: que puedas disfrutarlo y que no te provoque muecas de desagrado o pestilencias varias como las que nos suelen dejar algunas botellas nacionales.

Saludos
Coralo

Juan Ernesto Jaeger - julio 31, 2009

Hola José, parece que tu haces vino.. si fuera así, sería bueno conocer tu versión de ir contra la corriente aqui en Chile.

Algunos puntos: Lo rayado no es lo que se piensa.
Por sí solos, son los vinos, la autocomplacencia (autoengrupimiento) de que hacer un maipo como se hace ahora son la raja y que valen de sobra las 60 a 100 lucas que ahora piden y que algunos 1995, 96, 97, 98 solo fueron un cuevazo de expresión irrepetible (de 5 lucas un Antiguas a 25 lucas un melchor en su tiempo.. ¿?),

Ahora estamos en el apogeo de las Wine-medallas, los alcoholes chocantes y un reiterado discurso sobre la búsqueda de expresión de un lugar, que se va a la cresta con vinos como el petit sirah que llevé esa noche que resultó ser un lamentable Jarabe caramelizado en madera, había probado cosas como un famoso merlot que es top de ventas, pero éste petit sirah se fue al chancho!!, que es el tipo de vino “imitado” y del que gozamos en abundancia.
Talvez en muchas partes de Chile no se podría conseguir gran complejidad, pero, es mucho pedir que un syrah tenga olor y sabor a syrah? sea barato o caro. Sino para qué hacer referencia a la cepa en la etiqueta si evidentemente ya no es tal.

Discrepo de Almaviva en sus últimas versiones es un vino supercaro, pero no un vino superpremium.. males de la moda de los top-one.

Salud

Ricardo Chávez - julio 31, 2009

Jose:

Disco rayado es una forma de decir las cosas. Es la manera transmitir y/o comunicar un tema más de fondo: la pandémica estandarización a la que han llegado gran parte de nuestros vinos (y en otras partes del mundo también). Hace unos meses atrás escribía lo difícil que es comprar una botella de vino en el supermercado. Tenía en mis manos un vale con 30 por ciento de descuento del Líder (que se agradece mucho en estos tiempos) y no supe que comprar y no precisamente por desconocimiento, sino porque todo me parece espantosamente parecido: metes la nariz en una copa y todo huele a barrica, duelas, chips y polvo de madera. Esa es nuestra realidad, matices más, matices menos, el exceso de manipulaciones en la bodega han acabado con cualquier expresión de lugar. Mucha gente que se ha metido en el negocio del vino lo ha hecho para hacer negocios, no para hacer vinos. ¿Y que es lo que hace? Tu ya lo dijiste: imitar, imitar e imitar, hacer vinos de acuerdo a las tendencias que marcan Parker y las revistas especializadas porque eso, según ellos, es lo que demanda el mercado.

Yo no menosprecio el trabajo el local. Lo que no me gusta es, finalmente, el resultado de ese trabajo, los vinos que se están haciendo en Chile. El aumento de la graduación alcohólica, el excesivo uso de la madera y la combinación de todas las técnicas vinícolas para empujar a una planta y luego a un vino a una especie de fabricación en serie como estilos de mercado nos tienen como un país exitoso en términos comerciales, pero no como un país reconocido por hacer vinos auténticos y respetando sus orígenes. ¿Qué conseguimos diciendo que tenemos un terroir para esto y para lo otro si después los vinos pasan por una sala de maquillaje que se llama bodega, donde son “acicalados” para ir a competir en las estanterías con sus pares australianos?

Chile no tiene que ir a parecerse a nadie. Chile tiene que interpretarse asimismo. Yo no quiero que se copien los modelos Cornas, Mouton, Romanée Conti o el que sea. Yo quiero comprarme un syrah chileno de una zona más fria que se sienta fresco en nariz, que las especias no estén ocultas tras una tonelada de madera. Dejemos de ser tan complacientes con lo que nos venden, porque nos venden muchas “pomadas” que la revista tal le dio 90 puntos o que en el concurso europeo de no se donde le dio una gran medalla de oro. Aprendamos hacer nosotros nuestras propias evaluaciones y si podemos probar vinos de afuera, mejor aún, pero no simplemente porque lo mejor viene de afuera, sino porque lo de afuera es un campo de referencia enorme que nos da señales para aprender a dirigirnos y no que nos dirigan, como estamos acostumbrados muchas veces que hagan con nosotros. Bienvenido a la discusión abierta de este blog y lo invito a seguir comentando.

Saludos
Juan Ernesto Jaeger

Juan Ernesto Jaeger - julio 31, 2009

 Está claro que el tema no es hacer vinos con las características que tienen los vinos de francia, de españa o de donde sea. El asunto es hacer vinos con las características que da la uva, el suelo y el clima de Chile. Pero estamos muy lejos de ello. El vino se sigue haciendo primordialmente en la bodega y no en la tierra, en el campo. Se nos dice que la moda de la madera, de la sobremadurez, de la sobreextracción, es eso, una moda pasajera. Pero parece que sigue siendo una idea que llegó para quedarse. Lo lamentable es que las viñas, creo yo las grandes viñas, ya han educado al consumidor chileno a esos gustos, por lo que se ha transformado en un círculo vicioso. Al consumidor promedio chileno le gusta la vainilla, el alcohol, el tanino como lija, la densidad, etc. Es cosa de ver la propaganda de Clos de Pirque, jaja.
Saludos.

Claudio Marín - julio 31, 2009

 Hola José, no hace falta viajar mucho en el tiempo para encontrar “vinos típicos”: los Cabernet Sauvignon Sauvignon del Maipo, con sus notas a Eukalyptis, albahaca, tierra, cassis. Tienes las versiones muy tradicionales de los años sesenta a ochenta, en muchos casos envejecidos en toneles (por ejemplo: Don Matias, Errázuriz Panquehue Curimón, etc), y las más recientes con uso moderado de madera nueva (como Domus Aurea hasta 1998 o Don Melchor hasta 1997/8). Hubiese preferido que estos vinos se mantengan con los 12 a 12,5 por ciento de alcol que tenían en ese período. Soy bastante ignorante respecto de la influencia exacta del suelo en los aromas del vino, así que no sé cuanto de la tipicidad de estos vinos se debe a la uva y cuanto al trabajo en bodega. Lo que si sé es que en ese periodo estos vinos tenían un estilo claramente identificable, y que lo perdieron con el aumento en extracción, alcol y madera nueva.
En este mismo sitio puedes encontrar un levantamiento de ejemplos contemporáneos de otras zonas del país, como Clos Ouvert, Viña Larqui o Montesecano, así que no se trata de exigirle cosas imposibles al vino chileno, sino al contrario, demostrar que si es posible hacer vinos excelentes y con tipicidad de la cepa y/o suelo en Chile.
Saludops, Gerhard

Gerhard - julio 31, 2009

[...] del Año. Aquí hay varias que postulan, pero me inclino por la que hicimos de tres cosechas del Cornas Reynard de Thierry Allemand (1998-1999-2000). La perfecta expresión de la variedad y la interpretación fiel de la noción de un terruño están [...]

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